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miércoles, 1 de marzo de 2017

La esketamina, el fármaco euforizante que tiene potencial para la depresión

De la media docena de fármacos que podrían llegar en depresión mayor hasta 2025, la esketamina brilla con luz propia, según el último informe sobre perspectivas del mercado de antidepresivos de la consultora GlobalData. 



La mayoría de estas nuevas moléculas buscarían superar dos de las limitaciones de los actuales antidepresivos: atender al 15 por ciento de pacientes resistentes que no responden a ningún tipo de farmacoterapia y mejorar la rapidez de acción, que con los clásicos se sitúa entre las dos y cuatro semanas. Estas nuevas opciones son, según la consultora, esketamina, rapastinel, bexpiprazol, cariprazina y las combinaciones de bupropión y dextrometorfano, buprenorfina y samidorfan, y sertralina y aripiprazol.

“En pacientes muy graves, con riesgo de suicidio o que no han mejorado con otras estrategias, la molécula más prometedora y que tiene un volumen de datos más contundente es la esketamina”, resalta Víctor Pérez Solá, que es el coordinador del Programa de Depresión del Ciber de Salud Mental (Cibersam).

DE DROGA A MEDICAMENTO

La droga psicoactiva ketamina se usa en anestesia y como antidepresivo de rescate en pacientes graves por vía intravenosa. La esketamina, sin embargo, se acompaña de un dispositivo para su aplicación intranasal y, como la ketamina, actuaría en pocas horas, lo que es especialmente importante en los pacientes más graves, como los que presentan riesgo de suicidio. “Se cree que podría superar en rapidez a la terapia electroconvulsiva y tendría un efecto mucho más persistente que la ketamina”, aclara Javier Correas, jefe de Psiquiatría del Hospital del Henares, en Coslada (Madrid).

Después de la esketamina, Juan Gibert, catedrático de Farmacología de la Universidad de Cádiz, señala que la molécula potencialmente más interesante sería el rapastinel, que se desarrolla como terapia adyuvante en enfermedad resistente y como la ketamina es de administración intravenosa. “Es un antidepresivo de acción rápida y de larga duración, así como un potente potenciador cognitivo debido a su capacidad para inhibir y potenciar la transducción de señales mediada por receptores NMDA”, apunta.

VIEJOS FÁRMACOS

Junto a esketamina y rapastinel, hay un puñado de moléculas que son viejas conocidas pero tienen como novedad su posible indicación en depresión o su uso en combinación. Entre estás está el antipsicótico aripiprazol con el antidepresivo sertralina, y la combinación del opioide buprenorfina con samidorfan, aunque esta molécula habría fallado en demostrar eficacia en los ensayos pivotales, advierte Gibert.

Otra potencial combinación consiste en el antidepresivo bupropión con dextrometorfano, principio activo de muchos preparados para el resfriado y la tos. “El dextrometorfano se ha usado en dolor y fibromialgia, tiene un efecto antiinflamatorio y está relacionado con la liberación de la histamina”, expone Inés López-Ibor, profesora de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, que aclara que se investiga la implicación de la inflamación y la histamina en el origen de la depresión.

Entre las novedades también están los antipsicóticos atípicos cariprazina (Vraylar), de Allergan y Gedeon Richter, y bexpiprazol (Rexulti), de Otsuka y Lundbeck. Ambos cuentan con autorización de comercialización en Estados Unidos. “Los antipsicóticos llevan muchos años utilizándose en depresión resistente”, explica Correas. Su carácter diferencial respecto al resto tendrá su prueba definitiva en la clínica.

Pero aunque fármacos más potentes puedan obligar a reescribir los protocolos, la farmacoterapia, advierten los expertos, no lo es todo. Así, se muestran esperanzados por otros abordajes como la psicoterapia y las nuevas técnicas de realidad virtual, la estimulación magnética transcraneal e incluso el papel de nutrientes como el omega 3 o del microbioma.

Baja el consumo adolescente de drogas en Europa, pero…



Los medios de comunicación son insaciables en su capacidad para convertir en mala una buena noticia. Una cosa es que la pifien en su necesidad de traducir una realidad compleja a un titular simplón que para el periodista y, sobre todo, para sus jefes, tenga gancho. Y otra bien distinta es la búsqueda del morbo. Viene esto a cuento de la presentación el pasado día 20 del estudio sobre consumos de drogas entre adolescentes europeos de 15-16 años, ESPAD (European School Survey Project on Alcohol and other Drugs). Una investigación con cierto impacto en el sector, que quiere mostrar los consumos de drogas entre adolescentes de 35 países europeos. Y, de paso, alguna de esas conductas que, con llamativa contumacia, se empeñan algunos en situar del lado de las adicciones (la supuesta adicción a internet, con la que no pararán de dar la matraca hasta verla bendecida en el DSM… N, y de la que ya tuve ocasión de escribir en este blog hace ahora dos años, la entrada Tecnoadicciones y otras fantasías).
La realidad

Bien, pues resulta que una lectura inocente del informe de este estudio deja ver que, en términos generales, la evolución de las conductas investigadas es positiva. Algo que, en principio, parece una buena noticia, ¿no? La chavalería consume mucho menos tabaco, bastante menos alcohol y desde 2003 disminuye también el consumo de cannabis. Las tres sustancias que están a la cabeza de todos los consumos y ante las cuales se vienen pidiendo medidas efectivas desde hace ya tiempo. Por supuesto, hay otros datos que recomiendan mantener la atención, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de adolescentes. Pero la lectura general del informe, con sus luces y sombras, dibuja una realidad prometedora.
Su reflejo mediático

¿Qué encontramos en la prensa al día siguente de la presentación del estudio? Veamos unos ejemplos:
Baja el consumo de alcohol y tabaco en menores, pero preocupan nuevas drogas (diariosur.es).
Los menores consumen menos alcohol, pero se enganchan más a nuevas drogas y a internet (lavozdegalicia.com).
Baja el consumo de alcohol y tabaco en los menores, pero preocupan las nuevas drogas (El diario vasco).
Alcohol y tabaco: menos consumo entre los jóvenes pero de más fácil acceso (rtve).
Los menores cada vez fuman y beben menos, pero apuestan más (Deia).
Las nuevas drogas y la adicción a internet se suman al consumo de alcohol y tabaco entre los jóvenes europeos (antena.com).
Uno de cada ocho adolescentes europeos realiza apuestas por dinero en internet (lainformación.com)

Mucho más matizado, por ejemplo, el Diario de noticias, que selecciona un titular más que aceptable, y presenta a continuación los demás contenidos sobre internet y nuevas sustancias psicoactivas:
Desciende el consumo de alcohol y tabaco en menores.

Hasta el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, en la newsletter en la que presentaba el estudio, se decantaba por recurrir al “pero”:
New ESPAD results: teenage drinking and smoking down, but concerns posed by new drugs and new addictive behaviours.

En fin, que nunca es suficiente. Ya pueden mostrarse datos halagüeños, que siempre aparecerá la tendencia al morbo buscando el sempiterno “pero…”

¡Camarero, una de tremendismo, que lo bueno no vende!