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miércoles, 1 de marzo de 2017

Baja el consumo adolescente de drogas en Europa, pero…



Los medios de comunicación son insaciables en su capacidad para convertir en mala una buena noticia. Una cosa es que la pifien en su necesidad de traducir una realidad compleja a un titular simplón que para el periodista y, sobre todo, para sus jefes, tenga gancho. Y otra bien distinta es la búsqueda del morbo. Viene esto a cuento de la presentación el pasado día 20 del estudio sobre consumos de drogas entre adolescentes europeos de 15-16 años, ESPAD (European School Survey Project on Alcohol and other Drugs). Una investigación con cierto impacto en el sector, que quiere mostrar los consumos de drogas entre adolescentes de 35 países europeos. Y, de paso, alguna de esas conductas que, con llamativa contumacia, se empeñan algunos en situar del lado de las adicciones (la supuesta adicción a internet, con la que no pararán de dar la matraca hasta verla bendecida en el DSM… N, y de la que ya tuve ocasión de escribir en este blog hace ahora dos años, la entrada Tecnoadicciones y otras fantasías).
La realidad

Bien, pues resulta que una lectura inocente del informe de este estudio deja ver que, en términos generales, la evolución de las conductas investigadas es positiva. Algo que, en principio, parece una buena noticia, ¿no? La chavalería consume mucho menos tabaco, bastante menos alcohol y desde 2003 disminuye también el consumo de cannabis. Las tres sustancias que están a la cabeza de todos los consumos y ante las cuales se vienen pidiendo medidas efectivas desde hace ya tiempo. Por supuesto, hay otros datos que recomiendan mantener la atención, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de adolescentes. Pero la lectura general del informe, con sus luces y sombras, dibuja una realidad prometedora.
Su reflejo mediático

¿Qué encontramos en la prensa al día siguente de la presentación del estudio? Veamos unos ejemplos:
Baja el consumo de alcohol y tabaco en menores, pero preocupan nuevas drogas (diariosur.es).
Los menores consumen menos alcohol, pero se enganchan más a nuevas drogas y a internet (lavozdegalicia.com).
Baja el consumo de alcohol y tabaco en los menores, pero preocupan las nuevas drogas (El diario vasco).
Alcohol y tabaco: menos consumo entre los jóvenes pero de más fácil acceso (rtve).
Los menores cada vez fuman y beben menos, pero apuestan más (Deia).
Las nuevas drogas y la adicción a internet se suman al consumo de alcohol y tabaco entre los jóvenes europeos (antena.com).
Uno de cada ocho adolescentes europeos realiza apuestas por dinero en internet (lainformación.com)

Mucho más matizado, por ejemplo, el Diario de noticias, que selecciona un titular más que aceptable, y presenta a continuación los demás contenidos sobre internet y nuevas sustancias psicoactivas:
Desciende el consumo de alcohol y tabaco en menores.

Hasta el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, en la newsletter en la que presentaba el estudio, se decantaba por recurrir al “pero”:
New ESPAD results: teenage drinking and smoking down, but concerns posed by new drugs and new addictive behaviours.

En fin, que nunca es suficiente. Ya pueden mostrarse datos halagüeños, que siempre aparecerá la tendencia al morbo buscando el sempiterno “pero…”

¡Camarero, una de tremendismo, que lo bueno no vende!

“Carajillo y cubata: drogas para esclavos”. Entrevista a Josep M. Fericgla



Joseph M. Fericgla es antropólogo, etnomusicólogo, etnopsicólogo y psicoterapeuta. Ha realizado estudios de campo en Europa, el Kurdistan turco, en el Magreb y en la Alta Amazonia, es el fundador y director de La Societat d’Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius y experto en drogas y enteógenos.

Esta es una entrevista de La Contra de La Vanguardia del año 2.000, antigua pero atemporal y que critica duramente 2 de las sustancias más consumidas en nuestra sociedad: café y alcohol por sus efectos en el cerebro y en nuestro comportamiento.

En la revista Athanor también publicaron otra entrevista con el autor sobre la integración de la propia muerte.

No hay nada como estas entrevistas para desmitificar nuestra cultura.




Tengo 45 años. Nací en Barcelona. Soy antropólogo, escritor y psicoterapeuta. Estoy soltero. Vivo solo, y mi pareja también, y buscamos espacios comunes con otros: la vida en pareja convencional es un fracaso. Soy acuario. Conduzco un Jeep Cherokee. Soy “politicofóbico”. Hace 9 años que vivo temporadas con los jíbaros.

¿Todos tomamos drogas?
Sí. El 89% de los pueblos de la Tierra toma sustancias psicoactivas potentísimas.

¿Y el 11% restante?
Ahí estamos nosotros, los occidentales. Somos la excepción. Y agresiva, pues la imponemos a los demás pueblos.

Pero tomamos alcohol, café… Drogas.
Sí, pero drogas de esclavos.

¿Esclavos?
Claro: son drogas para trabajar mucho y pensar poco. La cafeína estimula los músculos, pero no el cerebro, y el alcohol embota la mente. Carajillo y cubata: perfecto combinado para esclavos.

Esclavos, pero dominamos el mundo.
Claro, porque el alcohol genera agresividad y egocentrismo.

¿”Dime qué droga tomas y te diré quién eres”?
Exacto. Cada sociedad ha crecido en función de una droga que la impregna. Occidente, por el alcohol (desde hace dos mil años). El islam, por el cannabis.

¿Cómo les influye el cannabis?
Se sientan a la puerta de casa a esperar ver pasar por delante el cadáver de su enemigo.

¿Y qué me dice de los budistas?
El budismo oriental está impregnado de opio, la droga del extatismo, de la estupefacción ante el universo.

¿Y los indios norteamericanos, qué?
Tabaco virgen, con mucha nicotina, neuroestimulante: guerreros y visionarios. Al chocar con el blanco agresivo, guerra segura. ¡Sólo exterminándolos los dominaron!

¿Y los indios sudamericanos?
Conozco muy bien a los amazónicos. Hace nueve años que convivo largas temporadas con los “shuar”, conocidos aquí como jíbaros. Es la cultura de la ayahuasca.

¿Y qué pasa con la ayahuasca?
Al tomarla, ven la selva llena de espíritus, de vida.

Visiones.
Es en lo que creen, porque los jíbaros sólo creen en aquello que ven. En nada más. Por eso dicen a los misioneros cristianos: “¿Cómo queréis hacernos creer en cosas que ni vosotros mismos veis?” ¡Y se burlan de ellos!

Pero concrete: ¿qué ven?
Por ejemplo, toman ayahuasca para “visitar” a parientes lejanos.

¿Cómo?
Yo lo he probado. Tomaba ayahuasca y guiaba mi mente hacia amigos en Barcelona. Los veía, y luego les escribía describiéndoles en qué situaciones los había visto, ¡y el porcentaje de acierto era superior al mero azar estadístico!

Eso desafía las leyes de la física.
¿Qué leyes? Los físicos hoy dicen que las partículas más pequeñas se comportan al margen de esas leyes, así que…

Total, ¿que las creencias, o sea, las religiones, derivan de las drogas?
Es así. Ciertas drogas han sido y son sustancias sagradas para muchas culturas.

¿Qué tipo de drogas?
Las que llamamos “enteógenos”, que significa “generadoras de Dios dentro de uno”. Como la ayahuasca, el hongo peyote, los hongos psilocíbicos, la seta “Amanita muscaria”, la datura, el LSD… ¡Hay muchas!

¿Y estas no son drogas de esclavos?
Al contrario. ¡Son drogas liberadoras de la mente! Tomarlas supone hacer una excursión por la psique. La conciencia se modifica, se abre el inconsciente.

Y el cristianismo, ¿debe algo a los enteógenos?
Sí: el rito de la comunión. Los pueblos que ingieren enteógenos lo hacen en rituales muy serios. Si les dices que en Occidente hay quien los toma como diversión de fin de semana, ¡no lo entienden!

Pero explíqueme lo de la comunión.
Es herencia de ritos griegos, de los Misterios de Eleusis. Allí se ingería cornezuelo (un enteógeno tipo LSD), y eso pasó al cristianismo…, pero como placebo: es la hostia.

¿Sólo ingerían enteógenos algunos iniciados o todos los individuos?
En principio, todos, siempre con ese propósito trascendente. Pero fijémonos en un enteógeno: la seta “Amanita muscaria”.

Sí, ya sé, esa seta venenosa.
¡No es venenosa! Ahí voy: genera visiones, y todos la tomaban. Pero hace 2.500 años se creó una casta que, para tener el monopolio del contacto con la divinidad, la convirtió en tabú. Venenosa. ¡Y hasta hoy!

¿La “Amanita muscaria” no mata?
No. Si tomas mucha cantidad, sí, claro, como todo. Es la seta que ha generado todas nuestras tradiciones mágicas: los duendes, los gnomos… Al tomarla, ves seres alrededor, fuegos fatuos, voces que provienen de ellos…

¿La droga en la raíz de la cultura?
Y del arte. Las visiones incluyen iconografías -espirales, curvas, líneas, cruces…- que encontramos luego en los estampados de los tejidos, en los grabados de las vasijas…

¿Y en nuestra cultura?
Nuestra cultura contemporánea ha pasada por el LSD: la iconografía del pop es efecto de esa droga. Y las discotecas intentan reproducir mecánicamente sus efectos.

¿Y qué diría a un heroinómano?
Que toda adicción es un comportamiento compulsivo, sea a la droga, al sexo o a Internet. Es un mecanismo para llenar un vacío existencial. Hay que abordar ese vacío.

Pero las drogas son peligrosas…
Son poderosas. Por eso hay que enseñar a usarlas, como hoy hacemos con el alcohol o los fármacos, o nuestros abuelos con la adormidera. ¡Seamos adultos! Debería haber escuelas para aprender a tomar drogas.

NOTA: he publicado esta entrevista a título informativo y para enfatizar la peligrosidad del café y del alcohol que tan alegremente tomamos, pero no para hacer una apología de los enteógenos. De hecho, y como publicaremos más adelante, el chamán Panchito en esta entrevista (pregunta 22) y la experta en Teosofía Eva Monferrer en esta (pregunta 22) rechazan el consumo de ayahuasca.